Amaneció inesperadamente a las dos de la mañana. O era el fósforo de las rocas que resplandeció blancamente. Lo más probable es esto último porque la aurora no es blanca al principio. El blanco no existe más que en situaciones muy particulares. Esta aurora era celeste, sucia. Una mancha que tendía al celeste colapsado de luz, pero nunca blanca.
-No tengo lentes de sol
-Tomá los míos sin aumento
-No me sirven, no veo
- Mejor que ver la aurora o el fósforo, dale, ponételos! Te vas a quedar ciega!
-Y vos qué? Nos te vas hacer nada?
-Ya me pasó mil veces esto de la aurora, lo tengo controlado
El instante, que no se notaba que era un instante, pasó así sin que nadie se pusiera los lentes de sol. Pero sí se los puso la Diosa después y siguió así hasta la noche. Era el último tramo del camino hasta el pueblito. Le indiqué los obstáculos y estuvo todo bien. No veíamos la hora de llegar para dormir en una cama puramente cultural no importa de qué color, lo que sea, pero basta de tierra decíamos.
domingo, 2 de diciembre de 2012
jueves, 22 de noviembre de 2012
vuelto a mi provincia después de quince años de ausencia, trájele del destierro, por todo obsequio, algunas varillas de mimbres...
...Faltábame mimbre para las islas, y presente está el conductor que desde los Andes llegó a tiempo y a la hora precisa con esas varitas. Si ningún otro recuerdo hubiese de quedar en estas islas de mi presencia, sean ustedes señores, testigos que, hoy 8 de septiembre, planto con mis manos el primer mimbre que va a fecundar el limo del Paraná, deseando que sea el progenitor de millones de su especie, y un elemento de riqueza para los que los cultiven con el amor que yo le tengo.
d. f. sarmiento, invención del delta, en El Carapachay
...Faltábame mimbre para las islas, y presente está el conductor que desde los Andes llegó a tiempo y a la hora precisa con esas varitas. Si ningún otro recuerdo hubiese de quedar en estas islas de mi presencia, sean ustedes señores, testigos que, hoy 8 de septiembre, planto con mis manos el primer mimbre que va a fecundar el limo del Paraná, deseando que sea el progenitor de millones de su especie, y un elemento de riqueza para los que los cultiven con el amor que yo le tengo.
d. f. sarmiento, invención del delta, en El Carapachay
Registro audiovisual:
Plano 1- Esquina Marcelo T. de Alvear y Callao. Duración: 3 minutos. Fotocopiadora. Plaza Rodríguez Peña. Corte.
Plano 2- Avenida Directorio. Toma móvil desde un auto, de Avenida Olivera hasta Avenida La Plata. Se arrojan fotocopias desde el auto.Duración: 3 minutos.
Título: Superposición de un sueño y un estado de vigilia.
Plano 1- Esquina Marcelo T. de Alvear y Callao. Duración: 3 minutos. Fotocopiadora. Plaza Rodríguez Peña. Corte.
Plano 2- Avenida Directorio. Toma móvil desde un auto, de Avenida Olivera hasta Avenida La Plata. Se arrojan fotocopias desde el auto.Duración: 3 minutos.
Título: Superposición de un sueño y un estado de vigilia.
viernes, 16 de noviembre de 2012
Paramos a comer hierba silvestre, la Diosa tenía hambre. Para subsanar nuestro dolor anterior al desentierro y porque yo también tenía hambre, preparé una brochete con una ramita. Enrosqué la hierba como un cable de teléfono espiralado y le intercalé: una flor de lavanda, una hoja de eucalipto, un pedazo de junco tierno y pasto intenso. Acompañamos el brunch con café que yo tenía en un termo.
-Esto es una comida frugal, qué contenta estoy- se notaba que lo decía en serio.
-No sabía qué quería decir frugal hasta hoy. Así que esto es algo frugal. Es armónico con el tiempo del paisaje, si seguimos caminando a este ritmo, sin hablarnos, nosotras también vamos a volvernos frugales, ¿es así?
-Ojalá que sí! Sólo volvería a hablarte durante el camino si podemos mantener un diálogo frugal.
-Como una charla entre esencias
-Puedo silbar, eso sí, y el silbido diría todo resumidamente. Iríamos produciendo íconos en el camino: silencio-silbido- silencio-nos agarramos de la mano- silbido- silencio-
-Pero qué conversación tan misteriosa estamos teniendo, vos me escuchás?- Dije que sí.
Todo esto pasaba de mente a mente, porque no nos hablábamos pero nos llegaba todo.
-Realmente, no nos estaremos volviendo locas?
-No, no, no! No te preocupes que yo escucho todo, ahí me escuchás?
-Sí!, sí! te escucho! O mejor dicho: te siento!
-Perfecto! es perfecto! En realidad no es del todo feliz pero es perfecto
-Mirá que igual por ahí yo me estoy imaginando todo esto, y/o vos te estás imaginando todo esto, y en ese caso una de las dos o ambas estamos locas, locas!- ya en este punto no se entendía si era todo una alucinación, si estas personas existían, si se estaban comunicando en el silencio, si existía ese campo, si alguna vez comieron la hierba silvestre, si hubo realmente un termo de café, si yo existía para mí misma en mi mente o si ella, la Diosa, existía. Ni tampoco si yo estaba solo en su mente y peligraba de existir si ella dejaba de imaginar que hablaba conmigo.
-Alguna vez tenemos que ir a visitarlo a Plutón, le debemos de alguna manera estar acá. Yo nunca habría cavado ese pozo si él no me decía.
-Es verdad, si alguna vez volvemos para este lado lo tenemos que visitar.
Brisa. Bichos. El diálogo siguió un tiempo más, la frugalidad de esas palabras mente a mente era tan económica que daba lástima volver a emitir sonidos. Igual en algún momento iba a hacer falta pero cuando llegara ese día se vería qué hacer.
-Esto es una comida frugal, qué contenta estoy- se notaba que lo decía en serio.
-No sabía qué quería decir frugal hasta hoy. Así que esto es algo frugal. Es armónico con el tiempo del paisaje, si seguimos caminando a este ritmo, sin hablarnos, nosotras también vamos a volvernos frugales, ¿es así?
-Ojalá que sí! Sólo volvería a hablarte durante el camino si podemos mantener un diálogo frugal.
-Como una charla entre esencias
-Puedo silbar, eso sí, y el silbido diría todo resumidamente. Iríamos produciendo íconos en el camino: silencio-silbido- silencio-nos agarramos de la mano- silbido- silencio-
-Pero qué conversación tan misteriosa estamos teniendo, vos me escuchás?- Dije que sí.
Todo esto pasaba de mente a mente, porque no nos hablábamos pero nos llegaba todo.
-Realmente, no nos estaremos volviendo locas?
-No, no, no! No te preocupes que yo escucho todo, ahí me escuchás?
-Sí!, sí! te escucho! O mejor dicho: te siento!
-Perfecto! es perfecto! En realidad no es del todo feliz pero es perfecto
-Mirá que igual por ahí yo me estoy imaginando todo esto, y/o vos te estás imaginando todo esto, y en ese caso una de las dos o ambas estamos locas, locas!- ya en este punto no se entendía si era todo una alucinación, si estas personas existían, si se estaban comunicando en el silencio, si existía ese campo, si alguna vez comieron la hierba silvestre, si hubo realmente un termo de café, si yo existía para mí misma en mi mente o si ella, la Diosa, existía. Ni tampoco si yo estaba solo en su mente y peligraba de existir si ella dejaba de imaginar que hablaba conmigo.
-Alguna vez tenemos que ir a visitarlo a Plutón, le debemos de alguna manera estar acá. Yo nunca habría cavado ese pozo si él no me decía.
-Es verdad, si alguna vez volvemos para este lado lo tenemos que visitar.
Brisa. Bichos. El diálogo siguió un tiempo más, la frugalidad de esas palabras mente a mente era tan económica que daba lástima volver a emitir sonidos. Igual en algún momento iba a hacer falta pero cuando llegara ese día se vería qué hacer.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
si pudiese estar puramente presente, desvelado, desnudo, extranjero, si en el límite un logos no diferido fuese posible, no seduciría No arrastraría a Sócrates, como bajo los efectos de un fàrmakon, fuera de su camino. Anticipemos. Ya la escritura, el fármakon, el desvío.
J. Derrida, la farmacia de platón
J. Derrida, la farmacia de platón
Suscribirse a:
Entradas (Atom)